SATSE denuncia al SESPA por los EPIs del personal de Primaria que atiende al “paciente urgente”

13 mayo 2019

Ha interpuesto una denuncia ante Inspección de Trabajo porque el Sespa no facilita los equipos de protección individual (EPIs) adecuados a los trabajadores de Atención Primaria del Área IV que atienden al "paciente urgente" fuera de los centros. 

La sección sindical en el Área IV del Sindicato de Enfermería, SATSE, ha denunciado ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Asturias el incumplimiento de la normativa vigente en materia de Prevención de Riesgos Laborales por la ausencia de equipos de protección individual (EPIs) adecuados a las exigencias del trabajo que padecen los profesionales de Enfermería que atienden al “paciente urgente” fuera de los centros sanitarios, poniendo especial énfasis en los profesionales del Servicio de Atención Continuada (SAC), quienes vienen padeciendo este problema con mayor intensidad.  

Los profesionales que atienden urgencias/emergencias en Atención Primaria se encuentran en una situación de precariedad al no disponer de la equipación necesaria para la protección de su seguridad y salud.

Los responsables de seguridad laboral de SATSE Asturias reclaman que la Inspección de Trabajo realice una investigación y exija al Servicio de Salud del Principado de Asturias, Sespa, que proporcione los equipos de forma urgente.

Las situaciones de urgencia/emergencia en la vía pública o domicilios hacen que estos profesionales se vean expuestos a riesgos relacionados con el medio en el que desarrollan su trabajo, entre ellos, los derivados de la utilización de ropa de trabajo inadecuada: uniformes de tejido fino pensado para el trabajo en interior de los centros sanitarios, como pijamas y batas, que carecen además de material reflectante, y calzado (zuecos) inapropiados para la atención sanitaria en el exterior, con el consiguiente riesgo de caídas, tropiezos, lesiones músculo-esqueléticas, exposición a riesgos medioambientales…

SATSE Asturias en el Área IV viene exigiendo solución a este grave problema desde hace tiempo por diferentes vías. El año pasado denunciaron ante el Comité de Seguridad y Salud del Área IV y, pese a que la Administración se comprometió a solucionarlo, “no ha cumplido, por lo que nos vemos obligados a poner esta problemática en manos de la Inspección", añaden.

Dos trajes por centro y sin medidas de higiene

"La situación actual de los equipamientos del SAC es muy deficiente", alertan. Y concretan: “Solo se destinan dos trajes en total a cada centro, para dos miembros del equipo SAC (médico/a y enfermera/o), cada uno de una talla (M y L) y sin el ‘carácter individual’ que permitiría que el equipo se ajustara al profesional que debe portarlo. Por otra parte, el circuito de limpieza solo parece funcionar bien en algunos centros de salud, "de modo que, en la mayoría de los casos, la limpieza brilla por su ausencia y los trajes se comparten sin la indispensable higiene", añaden. Se da incluso el caso de centros de salud, como el de Pumarín del Área IV, en los que sólo se dispone de dos chubasqueros.

Los trabajadores se ven obligados, según SATSE, a comprarse el equipamiento que necesitan, pues el Sespa no lo proporciona; sobre todo pantalones y calzado de seguridad-botas. "En el Servicio de Salud asturiano tan solo se facilita a los SAC algunas prendas y sin respetar el ‘carácter individual’", insisten.

Como referencia, el Grupo de Urgencias en Atención Primaria de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE) recomienda como mínimo estos elementos: pantalón, polo de manga corta, polo de manga larga, sudadera, polar, anorak reflectante de alta visibilidad, chaleco reflectante, chubasquero reflectante, braga, gorro, gorra, cinturón y calzado de seguridad.

SATSE Asturias propone la homogeneización de la uniformación y el equipamiento de protección individual de todos los profesionales que atienden urgencias/emergencias prehospitalarias. Insisten en que es imprescindible, para su seguridad y salud, la completa dotación de EPIs de uso personal, adaptados a las condiciones anatómicas, fisiológicas y del estado de salud del trabajador (el embarazo, por ejemplo, es una situación a tener muy en cuenta que demuestra claramente que el equipo de protección debe adaptarse a quien lo usa).